Pumas Al grito de: “Que se vayan todos”

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En el 2001, cuando en Argentina se vivía una de las peores crisis en su historia, la gente “copo” las calles y tomo las plazas bajo la consigna de “Que se vayan todos”, obviamente guardando las debidas proporciones y entendiendo que esto es solo un deporte, la afición universitaria viajo hasta Querétaro, con el fin de apoyar al equipo, dejando claro que la afición no solo está en las buenas sino tan bien en las malas, pero al termino del cortejo disputado frente a Cruz Azul, con un abultado y escandaloso marcador en contra de 1-4, aquellas consigna que resonó por toda las calles aledañas a La Plaza de Mayo en Buenos Aires, retumbo en los pasillos de la Corregidora, “Que se vayan todos”.

No hace falta repetir una vez más que los Pumas están viviendo una crisis, algo que no se vivía desde hace casi más de diez años, producto de una resaca post-bicampeonato con Hugo Sánchez al frente del conjunto y que tuvo temporadas más adelante al conjunto al borde del abismo del descenso (como lo tuvo alguna vez América y Chivas), siendo Ricardo Ferretti, quien sacara a flote a una institución que se hundía con el pasar de las fechas en base a pobres resultados; que sucedería más adelante con este desenlace de la mano del Tuca, un Sub-campeonato ante Atlante y la conquista del Sexto Título ante el conjunto del Pachuca.
Tampoco hace falta decir que son el peor equipo del torneo, los números son fríos, son el último lugar general, además de ser una de las defensas más débiles (permitiendo hasta el momento 18 goles) y una de las más flojas frente al arco (tan solo 9 goles).

Ni hablar de sus refuerzos, tan solo entre Guerron, Rabello, Formica y Calderón, sólo hay en liga 1 gol, producto del ex de Newell´s Old Boys, dejando toda la labor ofensiva en manos de Nicolás Castillo, quien simplemente vive tal vez uno de los peores semestres de toda su carrera, no sólo por los resultados que viene arrastrando el equipo, sino por haber quedado fuera de la última convocatoria de su selección en esta última fecha FIFA, más sus constantes lesiones las cuales distintas voces le han reclamado como un pretexto para no salir a jugar a lo que el chileno dejo en claro que ha está jugando con una rodilla hecha pedazos por varios meses, aun así se mantiene junto con Alcoba como uno de los últimos jugadores con todavía crédito frente a la afición.

No hace falta hablar de la cantera, estas “jóvenes promesas” de 24-27 años que vieron el pasar de temporadas anteriores en el banquillo, en las divisiones inferiores o en otros equipo en forma de préstamo, al no poder estar al nivel y poder competir por un lugar en el once inicial ante hombres como Verón, Palacios, Alejandro Castro, Luis Fuentes, Ismael Sosa, Fidel Martínez y Matías Britos entre otros que se fueron por la parte de atrás.

Ojo, siento que se debe hacer un paréntesis en los jóvenes Mozo, Figueroa y Silva, chicos que tendrán que madurar a la mala, que tendrán que cargar con la presión de sacar como sea este barco a flote junto con el resto de sus compañeros con tan solo 18-19 años; son chicos que han mostrado a pesar del resultado y rendimiento colectivo, ganas de mostrarse, de comerse al adversario, sudar la camiseta y ganarse de forma merecida su lugar dentro del 11 inicial cada fin de semana, tratando de limpiar la imagen que se tiene de esta actual cantera.

Y en cuanto a los dirigentes y gente en el banquillo, ni hablar, a muchos les ha quedado grande la silla o el puesto, no solo lo manifestó la afición presente en el encuentro el domingo pasado o a través de redes sociales y distintos medios, sino también voces autorizadas como Elías Ayub, varios ex jugadores y personas cercanas al cuadro, quienes piden ahora al señor Ares de Parga como el siguiente sacrificado. Ahora bien si el señor decide seguir en su puesto y si Sergio Egea continua desempeñando alguna nueva función que le pidan, deben entender algo, esta temporada está perdida, deben de comenzar a preparar el siguiente torneo, buscar una opción sería para el banco unamita, no otra apuesta fresca y con poca experiencia como Paco Palencia, un técnico consolidado que sepa tomar a un equipo caído anímicamente y que soporte la presión desde la pretemporada.

Que sepan que han jugadores que no merecen seguir en la institución y que el proyecto cantera está resultando ser un rotunda fracaso y no será la solución para los problemas que se viven dentro del terreno de juego. Que si se sigue con la idea férrea de confiar en los jóvenes se les debe arropar con extranjeros de calidad, no cualquier cartucho quemado o “canterano fósil”.

Dentro de todo lo malo, Pumas está a tiempo, el conjunto aun no entra de lleno en temas porcentuales, su afición no los ha abandonado, los encaro al término del encuentro frente a la máquina, dentro y fuera des estadio, si, por el simple hecho de que no pueden arrastrar su historia y grandeza de esta forma, ser un cheque al portador para todos los equipos de la liga, una vergüenza. Hoy Pumas comenzó el descenso al vacío, hoy tiene el destino en sus manos, el ponerle un freno a esta situación o el dejarse ir y si quienes hoy están, elijen la segunda opción sin llegar a medir las consecuencias de lo que se viene, es tiempo de que en el Pebetero, Palomar y demás zonas del estadio Olímpico de CU, se una bajo la voz de “Que se vayan todos”.

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